Las uvas autóctonas de La Mancha

El término “autóctono” en biología, explica la pertenencia al propio ecosistema en el que se hallan los seres vivos. Los viñedos autóctonos se consideran evolutivamente adaptados al ecosistema. Como resultado encauzan mejor los flujos de energía y materia que otras especies introducidas.

Por lo tanto, los viñedos autóctonos estarán mejor acondicionados a los factores locales tanto climáticos y edáficos, como a los sucesos importantes del pasado que pudieran afectar a su geología y su clima.

En La Mancha, encontramos las siguientes uvas autóctonas:

1. Airén

La más típica de la Meseta Sur y una de las más abundante de España. También conocida en otras regiones donde se encuentra con los nombres de Lairén, Manchega, Valdepeñera y Forcayat.
Variedad blanca de racimo grande, suelto y amarillo, con grosor medio de piel y pulpa blanda. Desarrolla buenos aromas y acidez moderada, propiedades para la elaboración de vinos jóvenes y tradicionales con un contenido alcohólico entre el 12% y 14%. Se caracteriza por su productividad y aceptación de climas extremadamente calurosos y secos.

2. Cencibel o Tempranillo

Es la principal variedad de las uvas tintas en la D.O. La Mancha y la de mayor prestigio. En otras regiones recibe el nombre de: UII de Liebre (ojo de Liebre), Tinto de toro, Tinto fino, Tinto del país, Jacibera y Verdiell.

Variedad tinta de maduración temprana, con racimos de tamaño medio y compacto, piel de uva medio-gruesa y pulpa blanda con jugo incoloro. Considerada como una de las variedades estrella de uva española. Destaca por sus aromas y gran finura, siendo protagonista en la elaboración de vinos tintos con crianza.

3. Garnacha tinta

Ocupa el segundo lugar en importancia entre las uvas tintas de la D.O. La Mancha. Se encuentra en casi todas las regiones vitícolas, en algunas con diferente nombre; Garnatxa, Aragonés, Giro, Lladoner, Tinto de Navalcarnero, Tinto Navarro y Gironet.

Fácilmente reconocible por su racimo medio, compacto de color negro con forma esferoide, como una pelota de rugby. Uvas de piel fina, pulpa jugosa y jugo incoloro.

4. Moravia

Variedad tinta con especial protagonismo en las provincias de Albacete y Cuenca. Podemos descubrirla con los nombres de Crujidera, Moravia Dulce, Brujidera y Trujidera.

Ideal en los coupages con la variedad Garnacha para la elaboración de vinos de cosecha. Ofrece buenos rendimientos, con racimo grande, denso, de color negro azulado y pulpa crujiente de jugo incoloro.